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Coordinación técnica, sistema de información y
Desarrollo del Tercer Sector. Este
subprograma constituye el núcleo de formulación técnica del Programa y tendrá
a su cargo el diseño de la Unidad de Coordinación técnica, sistema de
información social y desarrollo del tercer sector. Su
finalidad es contribuir a la disminución de la marginalidad en el
departamento de Montevideo y área metropolitana. Su propósito específico es proveer el diseño técnico y de política
del Programa, es decir básicamente concebir las estrategias de funcionamiento
global del mismo, diseñando su operativa, metodología e instrumentos. Sus
componentes constitutivos son: 1)
Diseño e implementación de la Unidad de Coordinación técnica del
Programa. En
otra parte de este documento se ha expuesto la necesidad de dotar al sector de
la política social de un encuadre definido e institucionalmente jerárquico en
la estructura gubernamental y en las políticas públicas. Entendemos que la Oficina de Planeamiento y Presupuesto es el ámbito adecuado
de las funciones de planeamiento social del país y la que mejor puede arbitrar
la adecuada coordinación institucional y la mejora del impacto social del gasto
público. Naturalmente ello requiere un perfil más integral en el Director de
la Oficina (que incluya la competencia en materia económica, mas también una
adecuada interpretación y valoración de lo social). Al interior de la O.P.P
sería reformulada la Unidad de Políticas Sociales, creada a partir de las
recomendaciones del programa PRIS, pero que ha carecido hasta el presente de un
rol eficaz en la coordinación del sistema de políticas sociales del país. Los
titulares de la Unidad deberían cumplir los requisitos para ser Subsecretario y
la Unidad debería dotarse por concurso de una planta competente de
profesionales en ciencias sociales, en su mayoría ya empleados en el estado en
el diseño y gestión de políticas sociales. Una característica distintiva del
programa, a diferencia de la actual situación del área, será de la una total
transparencia en relación al empleo de los recursos financieros y su impacto
real. Ello se logrará a través de
las distintas y exactas formas de evaluación y verificación que se han
previsto al diseñar el programa. Además, el Prisma considera que las políticas
sociales no consisten en prestaciones remediales e inapelables a una población
sin derechos de ciudadanía por su pobreza; por el contrario, el Prisma se
propone brindar bienes y servicios de excelencia, en el marco de un encuadre que
priorizará la satisfacción de los beneficiarios y clientes. En cada centro
social del Prisma y desde la misma Unidad de Coordinación técnica,
(directamente o a través de servicios contratados) serán realizadas encuestas
y estudios que ayuden al programa a percibir mejor las necesidades y valores de
los participantes y a satisfacer sus expectativas. Otra de las características
distintivas del Prisma es que no pretende convertirse en una forma de intervención
burocrática en una realidad prediagnosticada y predefinida. Por el contrario,
tendrá un lugar central en el diseño de la política la dimensión axiológico-valorativa
de los participantes (comunidades, organizaciones, hogares y personas). Qué
cosas hacer, cómo hacerlas y cómo jerarquizarlas serán cuestiones definidas
en cada centro y en cada acción (sin perjuicio de que la asignación de
recursos y las metas a obtener con dichos recursos deberán ser claramente
explicitadas cada vez). 2)
Diseño e implementación del Sistema de Información Social. El
diseño y formulación de políticas sociales requiere, al igual que el de las
políticas económicas de un adecuado flujo de información relevante. Para
algunos indicadores los organismos públicos y el Instituto Nacional de Estadística
proveen información significativa (en el caso del INE a través
fundamentalmente de la Encuesta Continua de Hogares). Se requiere la reunión,
sistematización y tratamiento continuo de la información así como la producción
a nivel subsectorial de información sobre indicadores clave. 3)
Desarrollo del Tercer Sector. Una
de las innovaciones de fondo del Prisma es que no se propone la mera creación
de una oficina que canalice recursos ya dados, sin interés en su impacto real,
generando así una mentalidad dependiente en sus clientes o beneficiarios. Como
se explícita en otras partes de este documento de trabajo, el Prisma se propone
llevar adelante un nuevo modelo de coordinación con el sector no gubernamental,
sustentado en una reflexión a fondo sobre el rol del estado y sobre el rol de
la sociedad civil. El Prisma propone un modelo cogestionario de políticas
sociales, en base al cual cabe al sector estatal o gubernamental la producción
de capacidad técnica y evaluatoria central, que permita el mejor diseño y
formulación de la política, así como el acceso a recursos institucionales,
humanos, técnicos y económicos suficientes. A la vez, al sector no
gubernamental, a las instituciones de la comunidad, denominados a menudo como
tercer sector cabe un rol fundamental en la gestión directa de diversas políticas,
en el apoyo a los sectores más carenciados para generar formas válidas y
propias de auto-organización a nivel local, para identificar y potenciar
liderazgos comunitarios y para vehiculizar las políticas públicas de promoción
social y superación de la marginalidad. En la práctica, el estado se ha
apoyado en el marco de variadas políticas en las organizaciones no
gubernamentales. Pero ello no se ha traducido necesariamente en el
fortalecimiento y desarrollo institucional del tercer sector, en la capacitación
de sus recursos humanos, en favorecer su rol como productores de información
social y de retroalimentación para las políticas públicas. La novedad del
Prisma es que propone salir del terreno de la retórica para sustentar un nuevo
modelo de relacionamiento y gestión entre el sector público y la sociedad
civil. Para ello el programa procura constituir un Fondo de Desarrollo del
Tercer Sector de diez millones de dólares a lo largo del quinquenio, que dará
asistencia técnica y sustento financiero a las iniciativas concretas de nivel
local del sector no gubernamental, a través de un fondo concursable de
proyectos y otras formas de asignación de recursos. La operativa de este Fondo
será permanentemente reportada al público, a través de publicaciones de
frecuencia al menos mensual y reposará en criterios de elegibilidad y
mecanismos de evaluación rigurosamente técnicos, sustituyendo los sistemas de
cooptación de consultoría en base a vínculos particularistas hoy vigentes (en
el sistema Anep, en el programa Fas y en diversas instancias de cooperación). Por otra parte, las organizaciones no gubernamentales serán seleccionadas para
participar en las redes de acción social de los centros del Prisma (25 centros
en Montevideo y área metropolitana) gestionando las diversas prestaciones del
programa y accediendo a financiamiento específico para ello. El Prisma preveé
emplear otros cinco millones de dólares en sustentar las redes de centros. 4)
Gestión del componente de infraestructura (construcción, ampliación,
refacción, equipamiento) Desde
la elaboración de pliegos, llamado a licitación, evaluación de las
propuestas, selección, seguimiento de los contratistas, información pública
del proceso, operación de la infraestructura propia y celebración de convenios
con centros asociados a la red social del Prisma Básicamente
estos componentes están a cargo del subprograma de Coordinación técnica,
gestión, información y desarrollo del tercer sector.
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